opinión
 
 
Que una pena más sí importe
Santiago Cueto
El comercio, 19/7/2003 / [8260]

La última evaluación internacional del rendimiento escolar, PISA, volvió a mostrar resultados desalentadores para el Perú. Más allá de nuestra posición en el ranking, interesa saber qué lecciones se puede aprender para mejorar.

PISA es una evaluación internacional organizada por la OCDE para estudiantes de 15 años en el sistema escolar público y privado. Las áreas evaluadas fueron comprensión de lectura, matemática y ciencia. El Perú salió último entre los 41 países participantes en todas las evaluaciones. Este resultado de alguna manera era de esperar, dado que la mayoría de países participantes fueron naciones industrializadas que realizan inversiones en educación bastante más altas que el Perú. Sin embargo, esta como cualquier evaluación debería servir para aprender y mejorar.

En PISA se puso énfasis en comprensión de lectura, y para ello se definieron cinco niveles de rendimiento. En el más alto se encontró a muy pocos estudiantes peruanos; redondeando, la cifra es 0%. Este es un resultado preocupante pues sugiere que nuestra elite es más pequeña de lo que mucha gente piensa. Por otro lado, 26% de los estudiantes peruanos se encontró en el nivel elemental de lectura, y por tanto demuestran serias dificultades en el uso de la lectura como una herramienta de aprendizaje. Más grave aún es que 54% de los estudiantes se encuentran por debajo de este nivel. Este resultado sugiere que 80% de nuestra población estudiantil tiene serias dificultades para entender textos sencillos (podemos pensar en noticias en los diarios, indicaciones en las medicinas, o propuestas para planes de gobierno).

El estudio sugiere que los resultados del Perú son bajos aún para los escasos recursos que se invierten. Dado lo que se invierte actualmente, el Perú debería haber tenido casi 100 puntos más Esto resulta relevante en la hora actual, cuando se está pidiendo aumentar la inversión en educación a 6% del PBI. La pregunta que hay que hacer es en qué se van a invertir los nuevos recursos de modo que efectivamente se vean mejoras en el rendimiento de los estudiantes (entre otros resultados).

PISA mostró además gran disparidad entre escuelas peruanas y un efecto notable de la familia en el rendimiento escolar. Así, el sistema educativo no estaría contribuyendo a aliviar las diferencias socioeconómicas de entrada entre grupos de estudiantes, sino todo lo contrario, las estaría aumentando. Este resultado sugiere que para elevar el nivel educativo de los estudiantes habría que trabajar no solamente en cuestiones puramente educativas, sino en intervenciones que incorporen intervenciones nutricias y de salud (y en general de lucha contra la pobreza). En cambio, no se encontró mayores diferencias entre el rendimiento de hombres y mujeres.

La evaluación internacional realizada por la Unesco en América Latina en 1997 (publicada el 2001) y la evaluación nacional realizada por la Unidad de Medición de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación el 2001 mostraron resultados tan desalentadores como los de PISA. Cada estudio ha tenido énfasis diferentes y todos han arrojado lo mismo: los aprendizajes de la mayoría de los estudiantes peruanos dista mucho de lo que sería deseable dado el currículo vigente o las normas internacionales. Sin embargo, hasta ahora se han propuesto muy pocas alternativas para el uso de los resultados en el diseño de políticas educativas o sociales. Las malas noticias han servido principalmente para ganar titulares periodísticos. Se debe empezar a pensar de manera constructiva a partir de estos valiosos resultados, que podrían encerrar muchas claves para la mejora del sistema educativo peruano. La Ley Marco de Educación aprobada en el Congreso de la República la semana pasada tiene muchos elementos valiosos que podrían ayudar en este sentido.

Respecto de lo que se podría hacer en el campo puramente educativo, se propone aquí un uso concreto de los resultados: consideremos como referentes los cinco niveles de comprensión de lectura propuestos por la OCDE en la revisión de nuestros textos escolares, programas de formación de docente y de capacitación de docentes en ejercicio, para empezar a orientarlos a niveles de exigencia relevantes para el caso peruano y comparables a los del primer mundo. Luego habría que pensar en mecanismos de supervisión que garanticen que una serie de procesos de calidad efectivamente se lleven a cabo en las aulas de las escuelas peruanas.