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28 de noviembre de 2011

El mayor número de castigos físicos contra niños se comete en los hogares

El diario oficial El Peruano ha publicado un informe que analiza la situación del maltrato infantil en el Perú. Uno de los estudios citados es el realizado por Martín Benavides, Investigador Principal de GRADE, sobre maltrato infantil. La investigación mencionada forma parte de cuatro estudios sobre salud, lesiones accidentales, violencia hacia los niños y demanda social por Programas de Atención y Educación de la Primera Infancia (AEPI) financiados por la Fundación Bernard van Leer de Holanda y cuyos resultados fueron presentados el pasado 28 de octubre.

A continuación copiamos la nota:

Se entiende por violencia infantil a aquella acción violenta o negligente ejercida contra un niño, niña o adolescente, tanto en el plano físico como psicológico, y con cualquier propósito. También puede ser realizada de manera “negligente”, entendida como aquel acto descuidado u omisión, esto es, que falta al cuidado que se le debe poner a las acciones.”

El caso de la pequeña Pierina Cardoza Tello, asesinada cruelmente por su madre, nos enrostró a todos una realidad que muchos hubieran preferido no admitir: el maltrato infantil en nuestro país se ha institucionalizado y es avalado socialmente. Pierina no solo fue víctima de su madre, sino también de sus familiares, vecinos y de autoridades que fueron indiferentes ante las señales de agresión y tristeza que sufría la niña.

Si la niña de nueve años hubiera recibido protección en el primer momento que se supo que era castigada físicamente, quizás aún estuviera con vida. Pero nadie la protegió, pues para la sociedad solo se trataba de una mamá que «corregía» a su hija.

Tuvo que morir Pierina para visibilizar el castigo físico o psicológico como uno de los más crueles maltratos contra la infancia, tan igual como el abuso sexual y la explotación laboral. Las víctimas son muchas, pero solo se conocen aquellos casos que han originado graves secuelas o la muerte.

Enemigos en casa
Diversos estudios revelan que la mayoría de castigos físicos o psicológicos contra menores se cometen en sus propios hogares. En 2010, el 43% de llamadas que recibió la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo), a través de su línea telefónica, fue por maltrato físico cometido por sus padres.

Un reciente estudio de Martín Benavides y Gabriela Guerrero, investigadores del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), financiado por la Fundación Bernard van Leer de Holanda, reveló que la mayor violencia contra los niños se padece en el hogar. Señalan que el castigo más frecuente que reciben los niños es el físico con correa, chicote, penca u ortiga. La investigación se hizo en seis distritos del país: Villa El Salvador y San Juan de Miraflores en Lima; Acoria y Huancavelica en la región Huancavelica; y Punchana y Belén en Loreto.

Acoria tiene la mayor proporción de niños castigados con algún objeto (33.6%) seguido por un 31.3% en Belén. En menor medida, un 9.5% de niños en Acoria ha sufrido violencia física severa (patadas y puñetes) en el hogar, y en segundo lugar se encuentra Punchana, con el 8.9%.

«Hay un número de madres que están de acuerdo con el castigo físico, dependiendo de las circunstancias en las que se quiera sancionar. Esto se traduce en que existen casos en los que la violencia contra el niño dentro del hogar es considerada como un medio justificado de castigo. Además, una proporción de madres estuvo de acuerdo con la violencia física hacia el menor ejercida por el profesor», concluye la investigación.

Trabajo conjunto
El Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes) informó que el proyecto del nuevo Código del Niño, Niña y Adolescente permitirá proteger de manera efectiva a los menores de edad de maltratos y abusos por parte de sus propios padres. En uno de los capítulos referido a las atribuciones de los padres se estipula que deberán corregir a sus niños sin utilizar la violencia, a diferencia del código actual vigente, el cual dice que los padres deben «corregir moderadamente».

Si bien es cierto, esto es un gran paso, no es suficiente. Mayda Ramos, encargada de la Adjuntía para la niñez y la adolescencia de la Defensoría del Pueblo, señala que también hace falta capacitar a los padres para que entiendan que el uso de la violencia causará graves secuelas en sus hijos. Lourdes Febres, coordinadora general de Acción por los Niños, opinó que es necesario hacer un llamado a los operadores de la justicia para que sancionen severamente el maltrato infantil. Ambas coincidieron en manifestar que la tarea para cambiar la triste realidad de muchos de nuestros niños es trabajo de todos.

¿Qué pasa con los niños cuando los agredimos?

• La mayoría de las veces viven llenos de temor, no pueden hablar bien, tartamudean, se comen las uñas, andan tristes, piensan que sus padres no los quieren y, en algunos casos, huyen de casa.

• No rinden en la escuela, no entienden lo que la profesora enseña y piensan que no han nacido para estudiar. Hay momentos en que no pueden tomar decisiones por sí solos, tienen miedo y no se sienten seguros de sí mismos.

• Muchas veces, los niños, niñas y adolescentes maltratados, en el transcurso de su vida, golpean o pelean con personas de su entorno, llegando, en múltiples casos, a repetir el maltrato cuando constituyen un hogar.

• En casos extremos, algunos jóvenes cansados del maltrato han intentado suicidarse, debido a que no comprenden por qué sus padres actúan de esa manera.

• El maltrato físico y psicológico fomenta la baja autoestima en los niños, niñas y adolescentes. No se valoran y creen que no pueden hacer respetar sus derechos, quedando expuestos a todo tipo de maltrato, abuso y explotación.

Fuente: Guía para la promoción del buen trato del Ministerio de Educación.

Agenda pendiente para erradicar el maltrato infantil

Del Estado
• Formular un Programa Nacional de Prevención, Atención y Protección a Niños, Niñas y Adolescentes víctimas de todo tipo de violencia.

• Generar un sistema nacional integrado y articulado de registro de casos de violencia hacia niños y niñas.

• Aprobar y promulgar en el nuevo Código de las Niñas, Niños y Adolescentes la eliminación del castigo físico y humillante, y la figura del pandillaje pernicioso.

• Incrementar la búsqueda de ayuda ante la violencia en una institución (Demuna, comisarías, fiscalías y Poder Judicial) de 16.1% al 50%.

Fuente: Agenda Nacional y Descentralizada por los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes 2011 – 2016- Vota por la Niñez.

De las familias
• Erradicar el castigo físico o psicológico en casa.

• Corregir con técnicas inductivas, es decir razonar con el niño, explicándole lo negativo de su conducta y de las consecuencias negativas que genera.

• Todos los miembros deben comprometerse a proteger al menor de las agresiones y corregir al adulto que lo comete, ya sea el padre o la madre.

De los ciudadanos
• Acabar con el silencio cómplice. Si sabe de un niño que es víctima de maltrato, denunciarlo ante las autoridades.

• No ser indiferente si es testigo de la agresión de un menor. Intervenir, proteger a la víctima o denunciar al agresor.

• Ministerio Público
Las denuncias por maltrato infantil, violencia familiar o sexual contra menores o mujeres, pueden presentarlas las mismas víctimas (así sea menor de edad) en cualquiera de las fiscalías provinciales de familia de turno a escala nacional.

• Ministerio Público
Las denuncias por maltrato infantil, violencia familiar o sexual contra menores o mujeres, pueden presentarlas las mismas víctimas (así sea menor de edad) en cualquiera de las fiscalías provinciales de familia de turno a escala nacional.

Lo que ellos quieren
Los adultos deben tomar conciencia de lo que hacen. A nosotros no nos gusta que nos griten y que nos peguen. Si mi mamá me explica por qué no debo hacer algo que es malo, yo voy a entender. La policía debe castigar a los que pegan a los niños.»
Susana Aguirre Chávez, 10 años.

Las autoridades deben ayudar a los niños golpeados por sus padres u otros adultos. Porque cada uno de nosotros merecemos ser escuchados, pues también tenemos derechos. Lo malo es que solo se nos escucha cuando uno muere.»
Álvaro Isla Sifuentes, 14 años.

Se debe educar a los padres para que no golpeen a sus hijos y entiendan que solo somos niños que, a veces, nos equivocamos sin quererlo. Ellos nos pueden corregir conversando y con cariño, porque así vamos a mejorar en el colegio y en la casa.»
María José Oré Santiváñez, 9 años.

De la violencia no se aprende, hay que solucionar los problemas hablando. Muchas veces cuando los niños reclamamos porque nos golpean no nos hacen caso. Por eso las autoridades deben escucharnos y atendernos, porque también tenemos derechos.»
Andrés Amaya Gómez, 12 años.