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7 de noviembre de 2011

Estudios Fundación van Leer: se revela que la mayor violencia contra los niños se padece en el hogar

El pasado 28 de octubre, Martín Benavides, Investigador Principal de GRADE, y Gabriela Guerrero, Investigadora Asociada de GRADE, presentaron los resultados de cuatro estudios sobre salud, lesiones accidentales, violencia hacia los niños y demanda social por Programas de Atención y Educación de la Primera Infancia (AEPI) financiados por la Fundación Bernard van Leer de Holanda. Los tres primeros estudios se realizaron en seis distritos del país: Villa el Salvador y San Juan de Miraflores en Lima, Acoria y Huancavelica en la región Huancavelica, y Punchana y Belén en Loreto. El cuarto se llevó a cabo en dos distritos de Puno y uno de Ancash.

El evento fue organizado por el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) y participaron funcionarios de UNICEF, Ministerio de Educación, Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, Ministerio de Salud, instituciones de la cooperación internacional, académicos y representantes de programas sociales de atención y educación a la primera infancia.

El estudio sobre enfermedades y desnutrición en la niñez revela que Acoria tiene la más alta proporción de niños con desnutrición crónica (54,6%), seguido por el distrito de Huancavelica (46,1%). Sobre las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), Belén es el distrito con mayor porcentaje de niños que registra este tipo de enfermedad (22,2%), a comparación de un 17,2% en el distrito de Huancavelica. El distrito de Belén tiene la mayor proporción de niños (37,9%) que padece Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA), seguido por Punchana con un 37%.

“Se encontró una relación entre asistencia escolar y disminución de la desnutrición crónica y en el caso de las EDA, la violencia física hacia la madre es un factor relevante para que el niño adquiera este tipo de enfermedad”, indicó Benavides.

Según el estudio referente a lesiones y cuidado en la niñez, el tipo más recurrente en niños menores de ocho años son las caídas: el 66% en Villa el Salvador ha sufrido una caída seguido por un 65% en San Juan de Miraflores. Los distritos con la mayor proporción de niños que ha sufrido quemaduras son Huancavelica (14%) y Belén con el 11%. Este último distrito cuenta también con el mayor porcentaje de menores cercanos a fallecer por ahogamiento (casi 10%).

“La presencia de violencia doméstica en el hogar está asociada a la probabilidad de que el niño sufra un accidente mientras que el hecho que las madres acompañen al niño reduce este riesgo”, declaró el investigador.

El estudio muestra que el tipo de violencia física más habitual contra los niños en el hogar es el moderado: Acoria tiene la mayor proporción de niños castigados con algún objeto (33,6%) seguido por un 31,3% en Belén. En menor medida, un 9,5% de niños en Acoria han sufrido violencia física severa (patadas y puñetes) en el hogar y en segundo lugar se encuentra Punchana con el 8,9%.

Asimismo, la madre o la cuidadora es la que se encuentra más involucrada en los episodios de violencia aunque es la pareja de la madre o cuidadora la que ejerce las mayores muestras de violencia física severa hacia los niños. En el caso de la violencia psicológica, se plantea una relación entre ésta y la violencia física hacia la madre o cuidadora del niño. El estudio resalta que hay un número de madres que están de acuerdo con el castigo físico dependiendo de las circunstancias en las que se quiera sancionar. Esto se traduce en que existen casos en los que violencia contra el niño dentro del hogar es considerada como un medio justificado de castigo. Además, una proporción de madres estuvieron de acuerdo con la violencia física hacia el menor ejercida por el profesor.

Un resultado importante del estudio sobre la demanda de programas de AEPI son los motivos por los que las familias preferían programas basados en Centro, en Hogar o en Cuidado – Centro. Aquéllas que elegían el primer tipo, alegaban interés por el desarrollo socioemocional de los niños y por la posibilidad de interacción con otros niños. Por otro lado, las madres usuarias de Programas Basados en el Hogar se inclinaban por la posibilidad del desarrollo cognitivo y del lenguaje de sus hijos gracias a una percepción de una promotora capacitada. En el caso de Programas Basados en Cuidado – Centro, la motivación es una necesidad por el cuidado de los niños y por la posibilidad de alimentación. Cuando se entrevistó a las familias no usuarias urbanas, el que no enviaran a sus hijos a programas AEPI era debido a los niños sean maltratados o porque dentro del centro pueden hacerse daño. En el caso de las familias no usuarias rurales, el motivo era la falta de oferta en sus comunidades.

“El nivel educativo de las madres está asociado positivamente con la asistencia de los niños y el hecho de que estas cuenten con una pareja conduce a una mayor probabilidad de enviar a sus hijos a un programa de atención y educación”, señaló Guerrero.

Descargar la presentación de Martín Benavides aquí

Descargar la presentación de Gabriela Guerrero aquí


Martín Benavides expone los resultados de uno de los estudios financiados por la Fundación van Leer


Asistieron expertos en temas de cuidado a la niñez


Gabriela Guerrero presenta los resultados sobre perpepción de usuarios y no usuarios sobre programas de AEPI