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30 de abril de 2000El Comercio

El problema es la falta de inversión

El problema laboral es en realidad el problema de la falta de inversión.

El problema de empleo en el Perú no es coyuntural, es más bien estructural que se deriva de una insuficiente inversión, tanto en capital físico como en capital humano. Si bien las políticas del trabajo y la legislación laboral son muy importantes, gran parte de la solución a este problema se relaciona con la promoción de la inversión privada.

Un aumento de la tasa de inversión tiene varios efectos sobre el empleo. En algunos sectores de la economía, genera un aumento en la demanda por empleo, lo cual permite que trabajadores que son independientes y reciben ingresos irregulares tengan posibilidades de acceder a un empleo asalariado. En otros sectores, un aumento del stock de capital permite un aumento de la productividad del trabajo. Es decir, cada trabajador podrá producir más y mejor por unidad de tiempo. Y esto es lo que genera un aumento real de la competitividad. Este aumento es lo que permitirá a la economía aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados más abiertos, crecer, y a su vez generar un mayor volumen de empleo.

De otra parte, un mayor producto por trabajador es lo único que hace sostenible un aumento de salarios reales. Además, una mayor productividad de los trabajadores y las empresas permite que más empresas puedan solventar los costos de operar de manera formal y permite que se generen los recursos en las empresas que permitan solventar mayores beneficios sociales para los trabajadores.

Así, en conjunto, sólo un aumento de la tasa de inversión permitirá un aumento sostenido del empleo asalariado, un aumento de los salarios y una reducción de la informalidad.

Existen tres requisitos esenciales para el aumento de la tasa de inversión en capital físico. El primero es la reducción del costo del crédito y un mayor acceso al mismo. En ese sentido, reformas en el mercado de capitales son esenciales para facilitar la creación de nuevas empresas y la expansión de las empresas exitosas. Son necesarias reformas que permitan nuevas modalidades de financiamiento, nuevos instrumentos financieros y una profundización del mercado de capitales que facilite el flujo de capital desde los ahorristas nacionales y extranjeros hacia los que desean realizar inversiones.

El segundo requisito es la confianza en el conjunto de instituciones que establecen y vigilan el cumplimiento de las reglas de juego. La inversión requiere de estabilidad jurídica, del establecimiento de mercados correctamente regulados, de derechos de propiedad claros y garantizados y de una administración de justicia que reduzca los costos de hacer negocio. La existencia de instituciones que generen confianza e independencia respecto del poder político son centrales para facilitar la inversión, tanto doméstica y extranjera.

Finalmente, la inversión privada, requiere de activos públicos complementarios que permitan un incremento de la rentabilidad y por lo tanto permita un incremento de las posibilidades de hacer negocios. Así por ejemplo, la inversión pública en infraestructura vial aumenta la rentabilidad privada de muchos proyectos, aumentando el número de proyectos viables y por ende generando empleo.
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La provisión de activos públicos puede darse a través de la concesión al sector privado, como es el caso de la infraestructura vial, portuaria y de comunicaciones. En otros casos, el sector público debe de involucrarse en la formación , reglamentación y regulación de mercados, como es el caso del desarrollo de mercados mayoristas y bolsas de productos. Y en otros debe de regular y simultáneamente subsidiar, como es el caso de la educación y de la salud.

En el largo plazo, un mayor acceso al capital, estabilidad jurídica, y la provisión de activos públicos complementarios, son los factores más importantes para un aumento de la inversión y por ende para un aumento en el empleo formal.

Si cualquiera de estos tres elementos fallan, las posibilidades de un incremento sostenido del mismo son muy bajas.