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Javier Escobal fue presentador en Conferencia Online FAO “Reducir la pobreza rural: Una agenda transformadora post COVID-19”,

Fecha : 20/08/2020
Hora : 11:00 am
Lugar:Evento virtual
Área/s : Desarrollo rural y agricultura

«El cierre de la brecha digital, que ayude a la provisión de otros servicios como los de telemedicina o la mayor inclusión financiera, permitirá a los gobiernos posicionarse mejor para proveer servicios o transferencias monetarias a los hogares. También puede abrir oportunidades de generación de ingresos a los territorios rurales, en sectores vinculados al teletrabajo que podrían aparecer en el escenario postpandemia». Javier Escobal, investigador principal de GRADE, fue uno de los presentadores de la 17a Conferencia Online FAO Reducir la pobreza rural: Una agenda transformadora post COVID-19, organizada por Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO).

Javier inició su presentación explicando los impactos del COVID-19 sobre la agricultura y la pobreza rural que consideraba centrales para entender cómo desplegar mejor la inversión en infraestructura en un escenario postpandemia. Primero, un shock que ha deprimido la demanda agregada y ha elevado los costos logísticos que enfrentan los productores rurales. «Esto significa menores precios, márgenes de rentabilidad, ingresos rurales no agropecuarios, y una mayor necesidad de incrementar eficiencia y productividad», indicó. Segundo, el espacio fiscal con el que cuentan los países de América Latina se ha reducido y las demandas por mayor gasto público son mayores, por lo que inversiones que muestren que son más rentables y costo-efectivas pueden ganar prioridad. Explicó: «Esto da oportunidades para despliegues articulados de infraestructura que atraigan la inversión privada complementaria y generen ganancias de eficiencia». Al mismo tiempo, la mayor presión por invertir en zonas urbanas, impactadas por la pandemia, exigirá un mayor compromiso político para invertir en territorios rurales más pobres.

Mencionó que existen al menos cuatro factores que inciden en la estructutura de incentivos que los actores enfrentan al intentar desplegar de manera articulada la inversión en infraestructura. Primero, el costo de oportunidad de los recursos fiscales. Segundo, la existencia de recursos presupuestales, en particular incentivos, que explicítamente promuevan el despliegue articulado. Tercero, la reducción de los costos de transacción que se incurren al articular. Cuarto, la eficacia de los arreglos institucionales y los sistemas de rendición de cuentas que se establezcan para alinear incentivos de los actores involucrados. VInculado a esto, un sistema de planificación territorial que permita identificar claramente cuáles son las necesidades e intervenciones necesarias en infraestructura en distintos territorios rurales. En el cierre de su exposición, dijo: «La experiencia reciente de América Latina nos dice que solo es posible desarrollar exitosamente estrategias de despliegue articulado si se atacan simultáneamente estos cuatro frentes».