Informe Especial

Mejores escuelas: Mayores oportunidades - 06

El colegio más ecológico de Huamanga

En la I.E. José Gabriel Condorcanqui, en Ayacucho, los alumnos aprenden a conservar el medio ambiente con igual o más entusiasmo que el que despliegan cuando estudian matemáticas, historia o comunicación. Aplicando la Regla de las Tres R, los alumnos de este plantel tienen un buen manejo de los residuos sólidos, aprenden a elaborar abono orgánico, siembran y cosechan productos agrícolas. Pero, sobre todo, aprenden a amar y valorar la naturaleza.


El populoso distrito de Carmen Alto, en la provincia de Huamanga, en la región Ayacucho, es la típica localidad serrana con calificación de zona urbana y alma rural, dicotomía que genera un irresistible atractivo gracias a esa magia andina que todo lo vuelve místico. Las casas de material noble se mezclan con añejas y enanas construcciones de adobe, y el cielo, límpido y poblado de nubes blancas tan vistosas como copos de algodón gigantes, cubre la esperanza de gentes herederas de las heridas de un álgido pasado reciente y de la añorada grandeza de un pasado milenario culturalmente rico.


Ahí viven migrantes provenientes de otros puntos de Huamanga. Por las calles de Carmen Alto se cruzan a diario, principalmente, oriundos de los distritos de Chiara y Tambillo, así como del centro poblado Pampa Cangallo y de la zona de Yanama. Los hombres en su mayoría se dedican a la albañilería y las mujeres al comercio informal, pero todos arrastran costumbres rurales y, paralelamente a sus otros trabajos, mantienen sus chacras. Los hijos de los migrantes entonces, ocupan las aulas de la I.E. José Gabriel Condorcanqui, el colegio con más conciencia ambiental de Carmen Alto y, por qué no decirlo, de toda Huamanga.


Desde sus cuidados biohuertos y sus limpios pasillos con tachos de colores, este plantel de secundaria, fundado en 1982, trata con cariño al planeta. Su proyecto “Promoviendo conciencia ambiental practicando la regla de las tres R ecológicas” lleva ya seis fructíferos años creando cultura ambiental entre los alumnos de primero a quinto de media. Las tres R corresponden a las palabras reducir, reusar y reciclar.



SOLUCIONES CREATIVAS


¿En qué consiste el proyecto? Wuill Manzueto Yaranga Abregú, director de la I.E. José Gabriel Condorcanqui, lo explica con lujo de detalle. “La idea es manejar de la mejor manera los residuos sólidos del plantel para construir conciencia ambiental entre los estudiantes, y así colaborar con la mitigación de los efectos del cambio climático. Nuestro proyecto aporta ideas innovadoras y soluciones creativas a esa problemática”, dice el director.


Cada salón tiene dos alumnos nombrados brigadistas ecológicos. Estos brigadistas se turnan para periódicamente seleccionar, junto al personal de servicio, los residuos previamente colocados en los tachos de la escuela. Tanto en los pasillos como en las aulas hay tachos marrones para depositar en ellos residuos orgánicos; azules, para papeles y cartones; y blancos, para plásticos.


Los desechos plásticos son vendidos y lo recaudado sirve para solventar gastos extras del proyecto, mientras que los residuos orgánicos son usados por los alumnos para preparar el compost, un abono orgánico que mantiene la fertilidad del suelo y tiene buenos resultados en el rendimiento de los cultivos. Se trata de un proceso lento y controlado de descomposición de materiales orgánicos, que pueden ser hojas de plantas, cáscaras de huevos, papel, estiércol de animales de corral, pedazos de frutas y verduras, entre otros.


La elaboración del compost tarda algunos meses. Guiados por los profesores, los alumnos poco a poco van llenando la poza de compost con material orgánico y prodigando los cuidados necesarios para que este abono se forme bien.


Posteriormente, también con la ayuda de los maestros, los alumnos preparan la tierra de los biohuertos del colegio. Usan el compost como abono y fundamentalmente siembran lechuga, tomate y cebolla. También usan el compost para abonar macetas y las áreas verdes del plantel, donde siembran geranios, hortensias, rosas y muchas otras plantas ornamentales que son donadas, en su mayoría, por la Municipalidad Provincial de Huamanga.


CONCIENCIA AMBIENTAL


“Todas estas actividades refuerzan el área de Ciencia, Tecnología y Ambiente, y el área de Formación Ciudadana, ya que el cuidado del medio ambiente es sinónimo de una conciencia no solo ambiental, sino también cívica”, señala el director del colegio. Gracias a su proyecto “Promoviendo conciencia ambiental practicando la regla de las tres R ecológicas”, el centro educativo José Gabriel Condorcanqui de Huamanga quedó entre las 10 mejores instituciones educativas del concurso “Soluciones para el futuro 2016”, organizado por la empresa Samsung.


Asimismo, en concursos sobre iniciativas ecológicas desarrollados en Ayacucho, el colegio José Gabriel Condorcanqui suele siempre estar entre los primeros puestos. Hace cuatro años además ganó un gallardete a nivel de la UGEL Huamanga por su campaña ambientalista y en mérito a su participación en el concurso de buenas prácticas en gestión educativa, organizado por el Ministerio de Educación.


“Hasta el año pasado, toda la producción de hortalizas era repartida entre los mismos alumnos, quienes llevaban los productos a sus casas. Para este año estamos planeando crear el Club de Ciencias, que funcionará como una empresa de los chicos para administrar toda la producción”, indica el director Wuill Yaranga.



EJEMPLO A SEGUIR


La experiencia del colegio José Gabriel Condorcanqui es vista con buenos ojos por especialistas en educación. José Luis Carbajo, educador especializado en educación ciudadana, desarrollo educativo local y descentralización educativa, y asociado de TAREA (Asociación de Publicaciones Educativas) desde 1984, sostiene que se trata de un “enfoque interesante”.


“Se trata de una iniciativa destacable ya que es un colegio urbano que practica actividades del área rural. Se trata, en buenos términos, de un proyecto de ciudadanía ambiental que lleva la praxis de la conservación del medio ambiente al proceso pedagógico en el aula, y la contextualiza en el problema de contaminación que afronta el país y el planeta en general. Lo que se busca también es que el estudiante repita esas buenas prácticas en su casa”, explica Carbajo.


Para el especialista, el director y la plana docente de la I.E. José Gabriel Condorcanqui no están cumpliendo algo extra a su responsabilidad. “Al impulsar y guiar a los alumnos en el manejo de residuos sólidos y en las actividades de los biohuertos, estos maestros no están haciendo un esfuerzo adicional, están cumpliendo su rol de innovación educativa, que debe ser propio e inherente a todo educador”, asevera Carbajo.


El colegio mixto secundario José Gabriel Condorcanqui funciona en dos turnos: mañana y tarde. Sumando ambos horarios tuvo hasta finales del 2016 un total de 22 secciones, 35 profesores y 665 alumnos. Y todos apostando por el cuidado del medio ambiente.


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