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El capital social y la educación de estudiantes inmigrantes: categorías y generalizaciones.
Título original: Social Capital and the Education of Immigrant Students: Categories and Generalizations
Noguera, Pedro A. (2004). En: Sociology of Education. Vol. 77, No. 2, abril.
El que se haya incrementado el interés por investigar las experiencias educacionales de estudiantes inmigrantes en los últimos años coincide con la mayor afluencia de de inmigrantes en la historia norteamericana y con un momento en que las comunidades que se encuentran fuera de los grandes centros urbanos de ese país están lidiando con cómo adaptarse a los nuevos inmigrantes (somalíes, hmong, dinke, entre otros) que desafían las generalizaciones y los conocimientos convencionales sobre la relación entre inmigración y educación.
Algo que faltaba en las investigaciones de los años setenta y ochenta era un análisis meticuloso de la educación escolar y un entendimiento de las formas en que los procesos relacionados con la socialización y la división de los estudiantes según grupos en la escuela influían en el desempeño académico de los alumnos inmigrantes. A medida que se llevaron a cabo investigaciones que no se centraban más en la experiencia de estos alumnos sino en un análisis cuidadoso de las prácticas escolares, el concepto de capital social cobró mayor importancia. Con el énfasis que ponía en los beneficios producto de la participación en redes sociales y de relaciones de reciprocidad, el concentrarse en el capital social alentó a los investigadores a estudiar las relaciones entre padres de familia y maestros, entre alumnos y maestros y entre los alumnos mismos.
A fines de los ochenta la investigación empezó a dejar de tratar a las escuelas como lugares neutrales y a estudiar más de cerca cómo influían las experiencias sociales de las y los jóvenes en la escuela en su actitud hacia la educación y el desarrollo de su identidad social. Por ejemplo, a pesar de que no hacían referencia explícita al capital social, investigadores como Phelan, Davidson y Ya resaltaron el rol de grupos de pares en la formación de la identidad y en la disposición social hacia la educación escolar, señalando que algunas relaciones de pares fomentaban el éxito en la escuela, mientras que otras lo limitaban. Otros exploraron el rol de los consejeros y los maestros como guardianes o agentes que pueden ampliar o limitar el acceso a las oportunidades educacionales. Investigaciones más recientes también han estudiado los procesos de las escuelas, como el seguimiento y otras prácticas de separación por grupos, y cómo éstas pueden influir en las trayectorias académicas de los distintos grupos raciales y étnicos (Noguera 2003). De hecho, la clase social influye en la capacidad de los estudiantes y sus familias para utilizar el capital social para obtener bienes educacionales valorados. Por eso es que además del capital social, la investigación actual se ha concentrado en temas como movilidad social, socialización y reproducción social
Después de muchos debates sobre cómo explicar e interpretar las experiencias educacionales de los estudiantes inmigrantes, los académicos parecen estar llegando a un consenso: no debemos fiarnos de afirmaciones basadas en categorías estáticas y generalizaciones, pues éstas parecen haber perdido su poder explicativo.
Cada vez se reconoce más que la inmigración es un factor que complica los análisis de raza y educación escolar por la gran variabilidad en el desempeño académico de los estudiantes inmigrantes, pero esto no ha desalentado el que se hagan generalizaciones sobre la relación entre raza y educación escolar. Es ampliamente reconocido que la llamada brecha racial de desempeño es uno de los problemas más apremiantes que afronta la educación norteamericana y el que casi un quinto de la población de Estados Unidos en edad escolar sea inmigrante solo complica la búsqueda de soluciones. Ideas enraizadas en análisis simplistas de la cultura encuentran eco y reedición en nuevas teorías de victimología, identidades desafiantes y alegatos sin sustento de que la música rap está haciendo que bajen las calificaciones. Estas teorías no contribuyen a aclarar qué es lo que las escuelas pueden hacer para mejor el rendimiento escolar o para paliar las diferencias en el desempeño entre/por grupos. Lo que sí hacen es reforzar la idea de que algo anda mal con los estudiantes de minorías que son menos dóciles y rinden desproporcionadamente menos.
Una excepción a esta tendencia en la investigación sobre raza, inmigración y desempeño escolar, señala el autor, puede hallarse en investigaciones sobre el rol del capital social en la educación. Ésta ha pasado a estudiar únicamente el status a enfocarse en las estructuras que influyen en las oportunidades educacionales. Generalmente, el capital social se utiliza como un instrumento analítico para orientar investigaciones empíricas y los investigadores tienden a estudiar cómo interactúa el capital social con otros factores, como raza, clase social y nacionalidad, para comprender por qué ciertos grupos se benefician más que otros del capital social.
Pese a que quienes hoy en día estudian la inmigración y la educación evitan hacer generalizaciones, todavía gran parte de la investigación no ha logrado explicar algunos temas importantes. Por ejemplo, no queda del todo clara la excesiva variabilidad en el desempeño académico de los inmigrantes. Tampoco queda claro por qué a las mujeres les va mejor que a los hombres en la mayoría de grupos, pero más dramáticamente aún en los grupos inmigrantes. Y, de hecho, no queda claro cómo se modelarán la identidad social y el logro académico de los jóvenes inmigrantes en el largo plazo por su intensa interacción con minorías raciales, especialmente Afro-Norteamericanas, en escuelas y comunidades urbanas de ese país.
El autor añade que, afortunadamente, una generación nueva de investigadores ha sumido éstas y otras interrogantes y que, como su trabajo produce nuevos análisis y formas de ver las cosas, lo más probable es que surjan debates nuevos, los que ayudarán a la sociedad a buscar cómo responder a las necesidades de nuevos inmigrantes, pues aunque exista una reacción negativa contra la inmigración, sobretodo después de los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, Estados Unidos continuará siendo una nación de inmigrantes
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