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Tendencias en las brechas raciales y étnicas de rendimiento. Revirtiendo el progreso hacia la equidad? Título original: Racial and ethnic Achievement Gap Trends: Reversing the progress toward equity?.
Lee, Jaekyung.



Las brechas entre grupos raciales/étnicos de rendimiento se redujeron significativamente en los 70s y 80s. Si bien el rendimiento de todos los grupos raciales mejoró en los años 90s, las diferencias entre grupos no siguieron reduciéndose sino, por el contrario, aumentaron. La pregunta central del estudio es por qué las brechas de rendimiento de alumnos negros y blancos y de alumnos hispanos y blancos se redujeron en los 70s y 80s y luego se estabilizaron o aumentaron en los 90.

Metodología

La brecha de rendimiento se mide por las diferencias en los rendimiento promedio de grupos raciales/ étnicos. Los resultados provienen de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP) y el SAT .

Resultados

La tendencia de largo plazo de los datos del NAEP y de los datos del SAT mostraron que, en general, el rendimiento escolar mejoró pequeña o medianamente durante las últimas tres décadas. A pesar de estas tendencias generales, existen diferencias importantes entre los diferentes grupos raciales y étnicos. Durante los 70s y la primera mitad de los 80s los resultados del NAEP y del SAT mostraron importantes mejoras académicas de los alumnos negros e hispanos y una reducción de las brechas de rendimiento entre alumnos negros-blancos y alumnos hispanos/blancos. Sin embargo, desde entonces este progreso fue más lento e incluso mostró señales de retroceso.

Entre 1971 y 1986/1988, cuando la brecha de rendimiento entre blancos y negros se redujo, el nivel de rendimiento de los alumnos blancos era relativamente estable, mientras que los estudiantes negros producían logros notables. En contraste, entre 1986/1988 y 1999, cuando la brecha aumentó, el patrón se invirtió: los alumnos blancos mejoraron su rendimiento pero los alumnos negros aumentaron muy poco sus notas del NAEP y del SAT. En consecuencia, la reducción de la brecha de rendimiento entre negros y blancos se detuvo, y en algunos casos incluso, regresó al nivel de fines de los 70s o principios de los 80s. En contraste, las brechas entre blancos e hispanos disminuyeron relativamente poco, mostrando un patrón inconsistente durante el período 1973/1975 y 1999.

El cambio de comportamiento en este período coincide con los cambios curriculares y de enseñanza de las últimas décadas. Se pasó de estándares mínimos que se enfocaban en habilidades básicas a estándares más altos con énfasis en contenido avanzado o habilidades de pensamiento de mayor orden. Pareciera entonces, que los estudiantes con menor rendimiento se beneficiaron más que los estudiantes con rendimiento más alto cuando las competencias mínimas eran enfatizadas durante los 70s y principios de los 80s. Ello sugiere que los cambios en el currículo y la enseñanza pueden beneficiar diferencialmente a los estudiantes que se desempeñan en diferentes niveles.

¿Cómo influyen las condiciones socioeconómicas en la reducción de las brechas? Los datos analizados muestran que las brechas entre negros y blancos en las condiciones socioeconómicas y familiares se redujeron continuamente desde los 70s hasta los 90s, pero que esta reducción se volvió más lenta a fines de los 80s y durante los 90s. Este comportamiento es paralelo al patrón de la brecha de rendimiento durante el mismo tiempo. Pareciera entonces, que las condiciones socioeconómicas y las de rendimiento se relacionan mutuamente. Sin embargo, no se explica por qué algunas de las brechas de rendimiento entre negros y blancos aumentaron en los 90s a pesar de que las condiciones socioeconómicas y familiares de los negros no empeoraron.

Los hispanos no mejoraron sus condiciones socioeconómicas y familiares en relación a sus pares blancos en las tres últimas décadas. Esto puede ayudar a explicar el hecho de que la brecha de rendimiento entre los hispanos y los blancos cambió menos que la brecha entre negros y blancos durante el mismo período. Sin embargo, este patrón constante en la brecha entre hispanos y blancos en las condiciones socioeconómicas y familiares no nos ayuda a explicar la falta de un patrón consistente en la brecha de rendimiento entre hispanos y blancos.

En resumen, los cambios en las condiciones socioeconómicas y familiares pueden no dar cuenta completamente de los patrones de las brechas de rendimiento raciales y étnicas.

Por otro lado, según los datos recogidos, los indicadores de la cultura juvenil y de los comportamientos estudiantiles parecen tampoco no estar relacionados con los patrones de rendimiento descritos anteriormente. En cambio, los cambios en las condiciones y prácticas escolares si parecen tener una relación. A pesar de que los recursos mejoraron equitativamente entre los grupos raciales y étnicos, existe la posibilidad que los alumnos de las minorías en desventaja se hayan beneficiado más de los recursos educativos. Existe evidencia de que se ha mejorado las condiciones de escolaridad en las últimas tres décadas. A pesar de esta mejoría continúa, sin embargo, la velocidad de la mejora disminuyó significativamente a fines de los 80s y principios de los 90s. Esto puede estar asociado con el desaceleramiento del progreso académico de los estudiantes de grupos minoritarios. Pero no llega a explicar la aceleración de la mejoría de los rendimientos de los estudiantes blancos durante el mismo período.

Las oportunidades de aprender en las aulas, reflejadas por el acceso de los alumnos a los cursos avanzados, pareciera haber mejorado en todos los grupos étnicos y raciales durante las dos últimas décadas. Mientras que la reducción de las brechas raciales y étnicas en las oportunidades de aprendizaje en el aula puede haber contribuido a la reducción de la brecha de rendimiento en los 80s, no nos ayuda a explicar por qué las brechas de rendimiento se redujeron en los 90s.

El índice de deserción escolar de los alumnos negros cayó más que el de los blancos hasta mediados de los 80s. Desde entonces, los índices de deserción escolar de los alumnos negros no han cambiado, mientras que los índices de deserción escolar de los alumnos blancos han disminuido aún más. Así, la brecha de deserción escolar entre negros y blancos se redujo en los 70s y los 80s, pero aumentó en los 90s. El patrón de la brecha de deserción varía de manera similar a la brecha de rendimiento de los alumnos negros y blancos.

Finalmente, la segregación de los alumnos negros ha seguido un camino similar a la brecha de rendimiento entre alumnos negros y blancos. Es decir, a principios de los 60s las escuelas eran menos segregadas, pero la tendencia actual es hacia una mayor segregación. Se podría afirmar que la menor segregación inicial contribuyó a disminuir la brecha de rendimiento entre alumnos negros y blancos.

La segregación de los alumnos hispanos creció de manera estable a lo largo de las tres últimas décadas, sobrepasando el nivel de segregación negra en escuelas predominantemente no-negras. Sin embargo, la brecha de rendimiento entre alumnos hispanos y blancos nunca siguió el mismo camino, lo que sugeriría que la segregación no estaba asociada con la brecha de rendimiento hispana de la misma manera que si estaba asociada con la brecha de rendimiento de negros.

Conclusiones

Pareciera ser que los factores que han contribuido a la reducción de las brechas de rendimiento entre grupos étnicos y raciales en el pasado no explican fácilmente el actual fenómeno de crecimiento de las mismas. Los autores proponen ver más allá de las medidas convencionales de inequidad racial y étnica para desarrollar un nuevo marco para investigaciones empíricas futuras. Dada la complejidad de estudiar las brechas de rendimiento raciales y étnicas, es necesario investigar los cambios simultáneos de un amplío rango de factores y examinar como interactúan e influyen en la brecha de rendimiento. Además, los estudios de brechas de rendimiento étnicas y raciales necesitan incluir a todos los grupos raciales y étnicos y deberían examinar las brechas en todos los niveles de rendimiento.