  El agro peruano en un
nuevo partidor
Algunas recomendaciones a diez años del ajuste
Las siguientes líneas analizan tres problemas de la
economía rural que consideramos cruciales. En primer lugar, el financiamiento del agro;
en segundo término, las sobretasas y el manejo discrecional de los precios relativos; y
finalmente, las políticas y enfoques aplicados en torno a los recursos hídricos,
forestales y de tierras.
Las políticas dirigidas al agro han tenido características muy
distintas de las aplicadas en los demás sectores económicos.
Por ejemplo, se mantienen todavía distorsiones en los precios
relativos, especialmente a través del sistema de sobretasas y mediante las compras
esporádicas de algunos productos. Además, se ha avanzado de manera insuficiente en el
resto de reformas estructurales, orientadas al desarrollo del sector.
A pesar de estas limitaciones, el sector ha empezado un tímido proceso
de reactivación. El PBI agropecuario per cápita ha venido creciendo con una tasa anual
promedio de 3,1%. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la mayor par 0te de este
crecimiento se debe a una ampliación de las tierras de cultivo a raíz de la
pacificación antes que a un aumento de la productividad media, que continuó estancada
por la falta de inversión (ver los gráficos 1 y 2).
GRAFICO 1
Inversión por hectárea en la agricultura
Soles de 1979


El laberinto de las sobretasas
No cabe duda de que las políticas del gobierno de
Fujimori han permitido una mayor flexibilidad en los mercados de insumos y productos
agropecuarios respecto a la década de 1980. La reducción y uniformización de las tasas
arancelarias, la eliminación de los controles de precios de alimentos e insumos
agropecuarios y la supresión del monopolio que tenían las empresas estatales de
comercialización han permitido que en general, el mercado funcione mejor como asignador
de recursos.
Sin embargo, el sector agrario ha sido el más activo en la búsqueda
de medidas que lo protejan de la competencia externa a través de la alteración de los
precios relativos. El principal instrumento de protección ha sido la estructura de
sobretasas aprobada en 1991, cuya característica más saltante es el hecho de que se basa
en tasas flexibles.
El sistema se ha mantenido a pesar de la presión contraria de los
organismos internacionales y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Los argumentos que se han usado a fin de justificar un trato
arancelario especial para el sector son los siguientes: primero, que ahí se encuentran
los sectores más pobres de la población, y segundo, que los productores afrontan un
entorno comercial internacional caracterizado por masivos subsidios provenientes de los
países desarrollados.
Pero diversos estudios muestran que el sistema de sobretasas incluye a
un conjunto arbitrario de productos que difícilmente podrían ser considerados como
cultivados por los segmentos más pobres del sector rural. Entre ellos está el arroz,
que, según las propias estadísticas oficiales, dista de ser un cultivo de pobres. El
sistema no alcanza precisamente a los supuestos beneficiarios.
GRAFICO 2
Evolución de la productividad agrícola
(valor bruto de producción) Soles de 1979

Por otro lado, la protección de determinados
productos y no de los productores traba la necesaria reconversión del portafolio de
actividades agropecuarias. Siguiendo con el ejemplo del arroz, tenemos un producto
tradicional, altamente demandador de agua y que se siembra en la costa, donde el recurso
hídrico es escaso. Sería socialmente deseable que las tierras de la costa norte dejen de
estar tan concentradas en el arroz, pero el proteccionismo estimula a los productores a
seguir cultivándolo.

Una receta contra el
desarrollo agrario
Paso por paso, lo que no se debe hacer si se quiere favorecer la economía
rural |
1.
|
Dedicarse a identificar "cultivos gana-dores" en lugar de concentrarse en la
provisión de bienes y servicios públicos necesarios para que los productores se inserten
adecuadamente en los merca-dos.
|
|
5.
|
Proteger, vía compras esporádicas, productos cuyo cultivo se debería desalentar.
|
2. |
Concentrarse en la actividad primaria
misma antes que pensar en la cadena de valor que puede generarse a partir del producto
agrícola. |
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6. |
Mantener el sistema de sobretasas a los
productos agrarios, bajo el pre-texto de que en este sector se encu-entran los grupos más
pobres de la población. |
3. |
Entender la reforma institucional en el
sector exclusivamente como un conjunto de cambios en la estructura de personal. |
|
7. |
Insistir en la política comercial como el
principal mecanismo de protección del sector agrario, en lugar de resolver los cuellos de
botella que limitan la inversión privada en el campo. |
4. |
Concentrarse en la actividad primaria
misma antes que pensar en la cadena de valor que puede generarse a partir del producto
agrícola. |
|
8. |
Buscar el retorno del crédito subsidiado
y racionado, como el que brindaba el Banco Agrario. |

Además, se sabe que en los países desarrollados la
protección de los mercados agrícolas no antecedió al crecimiento de sus sectores
agropecuarios sino al contrario. La conclusión surge con claridad: no es la
protección frente al exterior sino el esfuerzo sostenido para reducir costos internos lo
que impulsará el desarrollo del agro peruano.
Otro mecanismo relacionado con la alteración de los precios relativos en el sector está
en las medidas de control sanitario para la importación de productos agrícolas. El
Instituto Nacional para la Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad
Intelectual (Indecopi) y el MEF han objetado estas medidas ante el Ministerio de
Agricultura señalando que en la práctica constituyen barreras para-arancelarias al
comercio.
La política del gobierno en el sector también ha incluido compras
esporádicas de arroz y papa cuando se ha dado una sobreproducción de dichos cultivos.
Pero los policy makers desconocen quién paga, al final, la cuenta de estas decisiones.
Existen evidencias de que una parte nada despreciable de estos costos recae sobre los
consumidores más pobres, mientras que las rentas son capturadas por los circuitos
comerciales.


Cifras
al canto
|
 |
Total otorgado en créditos al año por
las cajas rurales según la SBS en millones de dólares |
5 |
 |
Total que requiere en créditos el sector,
en millones de dólares anuales. |
1200 |
 |
Porcentaje de créditos del Banco Agrario
que se destinaron a agricultores ricos durante los ochenta |
74,6 |
 |
Déficit de la balanza comercial agrícola
en 1997. |
170,4 |
 |
En 1998. |
392,1 |
 |
Promedio de hectáreas per cápita
cultivables en el Perú. |
0,3 |
 |
En América Latina. |
0,44 |
 |
Total de horas que se pierden al año por
el tráfico en torno a los Mercados Mayoristas de Lima y por dificultades para entrar a
sus instalaciones. |
300 000 |
 |
Títulos otorgados entre 1992 y 1999 a
propietarios de tierras agrícolas según el gobierno. |
300 000 |
 |
Total de explotaciones agropecuarias sin
título registradas en la última estadística disponible. |
2 400 000 |
 |
Total aproximado de hectáreas de bosques
con potencial económico, en millones. |
50 |

El nudo del financiamiento
Uno de los principales fracasos de la
administración actual reside en las políticas implementadas para buscar un sistema
financiero rural sustentable y de amplia cobertura.
Actualmente, sólo están funcionando trece cajas rurales, que -según
la SBS- han otorgado créditos de cinco millones de dólares al año, cuando se requieren
por lo menos 1 200 millones de dólares anuales, según estimados de GRADE. Además, en el
caso del agro, el nivel de exposición patrimonial -que incluye la cartera pesada y
refinanciada- es de 50%, frente a 4% del resto del sistema financiero.
El problema parece estar en que el gobierno carece de un diagnóstico
adecuado de los problemas que afectan a los sistemas financieros formales en zonas
rurales. En particular, las autoridades no han reparado en las restricciones que tienen
las instituciones financieras formales para atender a la población rural.
En cuanto a la cobertura, los datos empíricos muestran que los mercados financieros
rurales en el Perú tienen problemas de in-formación asimétrica; esto quiere decir que
los prestatarios tienen bastante más información que los bancos sobre los resultados de
la campaña agrícola, lo que incre-menta los costos del monitoreo del proceso.
Los costos que afectan al prestamista se ven acrecentados, además, porque en el medio
rural peruano los derechos de propiedad sobre la tierra no están adecuadamente
asegurados.
La experiencia de otros países que han tenido problemas similares
muestra que es clave innovar la tecnología utilizada para la asignación de crédito.
Sistemas informales como los grupos de solidaridad serían alternativas interesantes para
reducir los costos de transacción dado que dichas agrupaciones tienen ventajas evidentes
para seleccionar y monitorear a los eventuales prestatarios.
Otra alternativa importante en este terreno es la transferencia de recursos entre las
regiones, factor cardinal para garantizar la sustentabilidad de las cajas rurales. El
sistema vigente no prevé mecanismos eficaces para movilizar recursos entre las regiones
según los requerimientos de un sector que se caracteriza por una marcada estacionalidad
de la producción y por un elevado riesgo en los ingresos.


La postergación de una reforma clave
Otra reforma en la que hay pocos avances es el
manejo sustentable de la tierra, de los recursos hídricos y forestales. Es insuficiente
lo que se ha avanzado en la titulación y registro de tierras así como en la asignación
de derechos "reales" sobre el agua y los bosques forestales.
Si bien se han discutido estos temas en el Congreso, el debate ha
mostrado muchos puntos de confusión entre los diferentes grupos de opinión o de
interés.
Por ejemplo, quienes se oponían a la eliminación de los
límites a la propiedad de la tierra suponían que con esta medida se planteaban las
condiciones para el retorno al latifundio y al sistema de hacienda. No tomaban en cuenta
los cambios ocurridos en el entorno político nacional ni las evidencias teóricas sobre
el tamaño óptimo de las unidades productivas.
En cuanto a la titulación y al registro de tierras es poco lo que se
ha avanzado en estos diez años. Recién a partir de 1999 el programa de titulación se
aceleró. Pero aún existe una enorme brecha entre los requerimientos de los productores y
los títulos otorgados (ver "Cifras al canto").
En lo que respecta a la Ley de Aguas, es necesario analizar con mayor
detalle las características de los diferentes mercados involucrados para evitar que la
asignación inicial de derechos genere problemas de eficiencia o equidad social.
Sería necesario, también, pensar en la creación de una entidad
estatal única, multisectorial y autónoma que regule el mercado de agua en el país. Es
recomendable una estrategia de transición a través de proyectos piloto, para que los
usuarios y el propio gobierno puedan ensayar algunas de las alternativas planteadas y
así, la toma de decisiones sea más eficaz.
Finalmente, en cuanto a la política forestal es poco lo que se ha
avanzado más allá de la declaración del bosque nacional Biabo-Cordillera Azul como Zona
Forestal Permanente. Si se considera tanto el importante potencial forestal que tiene el
Perú (ver "Cifras al canto") como las perspectivas de las
actividades comerciales vinculadas a los bosques como generadoras de empleo, se
comprenderá la urgencia de pensar la producción forestal con más interés.
En este punto, el tema de la escala de las concesiones forestales es
clave, pues sólo es posible pensar en hacer compatible la rentabilidad económica y la
sustentabilidad ambiental de los bosques si se manejan explotaciones forestales de tamaño
considerable (de entre 50 000 y 100 000 hectáreas).
(Javier Escobal)


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